El Color como Pensamiento reflexiona acerca del proyecto artístico Bitácoras de Color, de la artista ecuatoriana Pilar Flores. Bitácoras de Color es una obra abierta, que se encuentra en pleno desenvolvimiento y expansión, en ella convergen el cultivo de jardines urbanos, el aula de clases, exhibición, talleres, bitácoras que recogen los procesos investigativos, diálogos sostenidos a lo largo del tiempo, escritura de textos, ensayos visuales, videos, publicaciones en revistas, sitio web y el libro El color como pensamiento. Estas dimensiones diversas reflexionan, entre otras cosas, sobre los vínculos y la confluencia entre práctica artística y práctica docente: proceso creativo, aula, investigación-creación artística y jardín.

 

Distinguimos dos grandes ensambles conectados.

 

1. el jardín como un sistema complejo que manifiesta una red de relaciones y dimensiones.

 

2. los procesos creativos expresados en la mesa -montaje- como objeto conceptual.

Las distintas dimensiones de Bitácoras de Color están entrelazadas por la mirada y las preguntas. Dentro de sistemas complejos, abarcadores y siempre en movimiento, cada mirada condiciona las elecciones en un campo enorme de posibilidades, y genera constantemente nuevas preguntas en los procesos creativos.

 

Nota: Al referirnos al proyecto general decimos Bitácoras de Color, cuando solo hablamos de la exposición expresamos Bitácora de Color.

 

“La tierra está ligada al origen, al cuidado, a la semilla, a la siembra, al crecimiento, a la cosecha; está ligada a la materia, a las manos, al trabajo, a la paciencia, a los ciclos y al tiempo. La tierra está conectada a la luz y a la oscuridad a través del día y de la noche, de sus montañas y de sus cavernas. El proyecto artístico Bitácoras de Color transita por diferentes geografías y se detiene en distintas estancias tales como el silencio, el misterio, el pensamiento y la luz”. Estancias que crean continuamente nuevas estancias, dicen Pilar Flores y Roberto Vega en la introducción al proyecto.  Son estas diversas estancias que serán presentadas en el sitio web.

Bitácoras de Color entiende la mirada como una vía al encuentro. “La duda constante activa la mirada; ella relaciona y las imágenes la interpelan” dice el artista Roberto Vega en el texto curatorial de la exposición Bitácora de Color.

 

Giada Lusardi, historiadora del arte y curadora −quien tuvo un rol activo en la configuración de las imágenes sobre la mesa−, se refiere a Bitácoras de Color como una vivencia experimentada desde la intuición. La vivencia de este proceso se transforma al valorar el papel primordial de la sensibilidad para la comprensión del mundo.

 

Carlos Rojas, teórico del arte también cercano al proyecto Bitácoras de Color, ha contribuido con observaciones valiosas dentro del proceso, y toma la cualidad de la atención como primordial para acercarnos a algo que queremos conocer.

 

TIEMPO recoge la investigación, realizada por Alejandra Sánchez-Polo (Museo Casa del Alabado, 2018), sobre el color en piezas precolombinas de la Costa Ecuatoriana. Al referirse a las piezas de cerámica realizadas en esta época, sostiene que debemos ver los objetos más allá de lo formal y de lo estético para entender su relación con la tierra y con los colores naturales que corresponden a esa geografía.

 

El carácter terrenal de los objetos nos permite entenderlos en su ser ritual y simbólico.

 

Merleau Ponty nos sitúa en el campo de la pintura como un sistema de intercambios que resuelve problemas planteados desde el cuerpo y la visión. “La pintura da existencia visible a lo que la visión profana cree invisible” (Merleau-Ponty, 2013), dice el autor y añade “no hay visión sin pensamiento”

Profundas indagaciones teóricas y prácticas alrededor de un objeto, nos llevan a descubrir sus grietas y aceptarlas como oportunidades; varias dimensiones entran en diálogo: poéticas, metodológicas, espaciales, temporales.

CUERPO recoge las experiencias vividas en el Taller de Exploraciones Cromáticas, éste es una de las dimensiones del proyecto Bitácoras de Color. El taller toma la metáfora de la tierra para su desarrollo y se inspira en el mito quechua del origen del color, en la etapa primigenia del planeta.

 

El Taller de Exploraciones Cromáticas transformó el espacio, sala tras sala, explorando en él todas sus posibilidades. La indagación sobre la luz articuló su narrativa. A partir de ella, se investiga el color como un símbolo de la diversidad.

 

El taller fue creado colectivamente por el equipo Con-Sentidos (programa educativo Arteducarte-Tinkuy).

 

Paulo Freire es un referente importante en la comprensión del sistema complejo como lugar de encuentro. El proyecto Bitácoras de Color se sostiene en el proceso y en la relación dentro de este tipo de sistemas. Comprender el contexto y el respeto a la diversidad, son dos actitudes primordiales para Paulo Freire (2014). La complejidad del contexto genera tensiones, contradicciones, diferencias, pero también hallazgos que llevan a la construcción de un nosotros donde está la mirada del Otro.

PENSAMIENTO presenta el proceso llevado a cabo en el aula de clases, pues ésta es otra de las dimensiones en las que se desarrolla el proyecto Bitácoras de Color. Igual que un jardín urbano, que abarca y acoge la vida de muchas criaturas, el aula es una comunidad diversa, cuyos participantes buscan juntos y construyen juntos en el devenir del proceso creativo. El aprendizaje desde la convivencia y los vínculos es primordial, y el intercambio alimentado por relaciones constantes, es uno de sus componentes principales.

García Canclini, en su libro Sociedad sin relato (2013), nos sitúa en el contexto de las sociedades del siglo XXI y nos permite entender sus dinámicas y el arte que se genera en ellas. Este libro nos acerca a reflexiones, a interrogantes y a formas rizomáticas de filosofar en torno a indagaciones sobre el arte latinoamericano actual. La pregunta que recorre todo el libro es acerca del sentido del arte en nuestra sociedad impregnada de ambigüedad. El arte no es ajeno al aceleramiento, a la homogenización, a la inmediatez, a la sobreexposición y, quizá, su tarea sea su modo de mirar.

DUDA estudia la obra de Cézanne como investigador. A través de la pintura Cézanne buscó resolver problemas visuales, más allá de las convenciones de un canon impuesto. Influenciados por esta actitud incansablemente investigadora de Cézanne, nos damos cuenta que de la exploración investigativa se desprende una singular manera de ver, entender e interpretar lo que se observa. Cada uno de nosotros percibimos, concebimos y codificamos las experiencias a nuestra manera, cuando no aceptamos el canon impuesto, como no lo aceptó Cézanne.

Wittgenstein, en Observaciones sobre el color (1994, 14 p.xii), nos advierte el peligro de autocomplacernos y de creer que “sólo nuestros usos, nuestros conceptos son correctos, y falsos todos los demás”. El filósofo es otro referente para el proyecto Bitácoras de Color.

COLOR presenta las conversaciones mantenidas entre Paula Barragán y Pilar Flores, diálogos que indagaron sobre los procedimientos que sostienen la obra de Barragán y la fuerza de los colores que la construyen.

APRENDIZAJES PARA LA CONVICENCIA recoge reflexiones de Pilar Flores y Roberto Vega: El pensamiento que se encuentra con otro pensamiento produce el diálogo a través de la mirada atenta que reconoce al Otro. Bitácoras de Color se ha enriquecido de las conversaciones que hemos mantenido durante los últimos años. Estos diálogos se han materializado en textos que reflexionan sobre el proyecto, a la par que lo construyen continuamente. En este proyecto, la escritura es un espacio de interioridad, es un andar en lo todavía no transitado, es un adentrarse en un tiempo de lentitud, de espera, de escucha propia y, a la vez, con el Otro. Se constituye como un espacio del nosotros; el diálogo evidenciado en la escritura ha sido una manera de construir un “nosotros”. La escritura enlazada como un tejido; la escritura transformada en obra artística.

JARDÍN. Otra de las dimensiones del proyecto Bitácoras de Color son los jardines, como sistemas complejos y como símbolo de fragilidad. Su cultivo inicia con la investigación contextual de la fragilidad de nuestra tierra, frente al acelerado crecimiento de las ciudades y la ausencia de espacios verdes; éstos favorecerían el regreso del agua a la tierra, en lugar de su desperdicio en el asfalto. Los jardines se convirtieron en una estrategia de acción para proteger y conservar las plantas nativas y, además, reconocer sus beneficios ligados, sobre todo, al cuidado del agua y a la creación de hábitats favorables para el regreso de la fauna nativa.

Las preguntas de esta entrevista surgen de la matriz metacognitiva planteada por Pilar Flores, Dolores Ortiz y María Consuelo Tohme.

El Color Como Pensamiento, Pilar Flores,, 2021. Esta obra está bajo licencia internacional Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0. ISBN: 978-9978-77-527-1

Los colores que han inspirado el diseño de esta página, son valores y matices de la ASHPACHOCHO – ALLPATAURI (chochillo), planta nativa muy difundida en esta zona de

los Andes ecuatorianos.