Diario de un Iris

Aliento, antología de Pilar Flores

ALIENTO

Antología de Pilar Flores

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Vista de Montañamar, 2015.

Aliento: Aire que se expulsa al respirar; impulso vital; espíritu, alma; vigor del ánimo, esfuerzo, valor; emanación, exhalación; inspiración, estímulo que impulsa la creación artística; alivio, consuelo.

Cada ser pertenece a una red en la que el todo y sus partes están interconectados en un flujo continuo. Según este principio de unidad y correspondencia, las acciones de cada una de las partes resuenan impactando toda la red que se sostiene gracias a la fortaleza interior de sus integrantes. Esa fortaleza interior y esa conciencia de pertenencia a una Unidad que transformamos y nos transforma continuamente son parte de lo que se podría denominar la “Dimensión Espiritual del Ser”.

La artista ecuatoriana Pilar Flores elige posicionarse en la vida reconociendo la “Dimensión Espiritual”, no como concepto sino como práctica, lo que le permite vislumbrar el mundo con esperanza en el potencial de conexión del ser humano consigo mismo y con lo demás. Con 35 años de trayectoria, Flores es pionera en el Ecuador en esta línea de trabajo desde el arte contemporáneo. Su práctica es una forma de vida que explora día a día la posibilidad de integrar los opuestos: individual-colectivo, caos-orden, quietud-flujo, fugaz-perenne, exterior-interior.

Desde el ámbito artístico, pedagógico y espiritual, Pilar insiste en dar cabida a la quietud, al silencio, a la respiración, a la contemplación, al desarrollo de la fortaleza interior, a los encuentros significativos con la naturaleza y las demás personas, como formas de activismo no violento. Esta actitud tiene una considerable implicación política de resistencia hacia las estructuras dominantes de poder.

Aliento está compuesta por tres ejes curatoriales:

* El espíritu de la naturaleza

* Espíritu comunitario

* Mundo interior

Siete obras conforman cada uno de los ejes. El número siete es abordado constantemente en distintas tradiciones y culturas como un número multiplicador: siete veces siete representa la Totalidad. Una evidencia de lo íntimamente relacionados que estamos es la respiración; respiramos intercambiando el aire unos seres con otros. Nuestra exhalación mantiene vivos a los bosques, cuyas raíces se entrelazan bajo la tierra permitiendo que los seres más altos del planeta se mantengan de pie y se sostengan mutuamente. Aliento es una invitación a respirar como una experiencia integradora.

Dayana Rivera

Curadora de la muestra.

Catálogo de Aliento.

 

Diario de un Iris

En un pequeño jardín de La Gasca, en la ciudad de Quito, cada año nace un iris. Esta flor, que crece de rizomas rastreros, tiene un corto ciclo de vida. Desde hace 15 años, Pilar dibuja el florecimiento, la plenitud y el marchitarse del iris. Éste, en su pequeñez, se convierte en símbolo de la vida, una totalidad en permanente flujo y transformación, donde se interrelacionan espacio-tiempo, fragilidad, fugacidad y multiplicidad.

Fotografías: Pepe Avilés

 

Fotografías: Christoph Hirtz

 

Fotografías: Birte Pedersen

 

Fotografías: Raúl Yépez, Gonzalo Vargas M.

 

YUWIENTSA

En agosto de 2012, realizamos un viaje  planificado conjuntamente con un grupo pequeño de estudiantes de la Universidad Católica,  profesores y estudiantes  de la Universidad Hochshule Ostwestfalen-Lippe (University of Applied Sciences) y las comunidades Shuara (Yuwientsa[1]) y Ashuara (Sharamentsa[2]).

Estas comunidades deseaban darnos a conocer qué es la selva, qué rol tienen sus habitantes, cómo viven, su cultura, su cosmovisión, su relación con la naturaleza, pues se saben inevitablemente insertos en la “civilización” y piensan que al dar a conocer su forma de vida, esos visitantes pueden convertirse en sus aliados para proteger su medio ambiente,  permanentemente amenazado.

En los últimos 12 años, las dos comunidades, han trabajado en un proyecto que lo han llamado “Academia Amazónica”, que es una gran casa shuara y otra ashuara, para recibir a profesores y estudiantes que deseen investigar acerca de estos pueblos ancestrales o simplemente visitarlas para conocer la selva y a los pueblos que actualmente viven en ella.

Hemos pasado ocho días caminando por los bosques, visitando cascadas, recorriendo las riveras de los ríos, hemos tenido la oportunidad de dormir a la intemperie, logrando una convivencia cercana y un fluido intercambio.

A la par, en esta semana, se realizó, entre otras actividades, un acto poético con mujeres  y hombres quiteños, alemanes y de la comunidad que nos albergaba, el que consistió en la construcción de un gran dibujo colectivo con cintas de vívidos colores, mientras cada participante contaba su propia historia.

Esta visita a uno de los últimos lugares de la tierra cuyos habitantes tienen una relación privilegiada con la naturaleza, nos permitió constatar, una vez más, la enorme fuerza y a la vez la fragilidad de la Amazonía.


[1] Yuwientsa: comunidad Shuara localizada a 40 minutos en avioneta desde Shell.

[2] Sharamentsa: comunidad Ashuara localizada a 50 minutos en avioneta desde Shell.

 

Procesos de creatividad desde el silencio

Desde el año 2001, trabajo con mujeres en procesos de creatividad a partir del silencio, y juntas hemos realizado viajes al exterior y hacia el interior.  El mapa y los mapas vividos, en este caso, son mandalas individuales y colectivos que conectan espacio y tiempo. De estos encuentros, solo queda un registro interno tras la vivencia compartida, el intercambio, la presencia, el afecto, el hacer juntas. Se trata de actos poéticos construidos en el diálogo,  enriquecidos por un sutil orden subyacente, que me llevaron a dos propuestas posteriores: El taller de arte, una organización compleja y Palimpsesto.

EL RUGIDO DE LA MONTAÑA

Es un período de grandes abstractos de tonalidades grises y pequeños dibujos en blanco y negro, que expresan la intensidad de un intervalo  que se pierde. Esta serie, denominada El rugido de la montaña (1989-1990), fue trabajada y expuesta en Europa (Berlín y Bruselas) y en Ecuador (Quito); en ella se relacionaban el itinerario y la memoria de un espacio imaginario.

Montañas

A inicios de los años 80, pinté en el Sur de Francia el fuerte viento Mistral, que limpia el paisaje de brumas, y deja un mar intensamente azul y agitado.  Yo miraba a lo lejos  L`Estaque[1] (la misma de Cezanne), bellamente contrastada.

Más tarde, frente a los Andes ecuatorianos, poco a poco el paisaje de montaña se fue convirtiendo en mi propio paisaje interior (1985).



[1] L`Estaque, población costera al Sur de Francia, donde el pintor francés post impresionista Paul Cezanne vivió y trabajó durante muchos años. “Con la obra de Cézanne, la significación del medio pictórico empieza a distanciarse de la representación, aunque la pintura no renuncia totalmente a su referencia objetiva”. Daniel Marzona,  Arte Conceptual. Taschen: Hong Kong, Köln, London, Los Ángeles, Madrid, Paris, Tokio.

Diarios

A lo largo de mi  trayectoria artística he recogido reflexiones y escritos en Bitácoras de artista. En estos diarios constan procesos, referentes, pensamientos, imágenes y mapas mentales que van construyendo mi obra.  Constan en ellas tres décadas de búsquedas, de experimentaciones, de deliberaciones, y de estudios con referentes filosóficos.

A continuación presentamos una selección de páginas de algunos diarios:

Diario 2001 – 2005

Diario 2006

Diario 2007

Diario 2009

Diario 1997

Mapas Intimos

En este proceso, el trabajo que sigue: Mapas íntimos (Bolivia, 2003) supone un tiempo de integración, un marcar itinerarios de mi propio mapa secreto; un afianzamiento de las perennes búsquedas, movimientos en vertical sin desplazamientos, tal como la experiencia del silencio y del vacío en la meditación.

 

Meditar es mantener la atención de manera continua sobre eso que en nosotros conoce; es velar, alerta, sobre aquello que está despierto. Es  observar lo que es a la vez observador, observación y objeto observado… Meditar es fijar la atención en la naturaleza oceánica de la conciencia. [1]

 

A lo largo de mi vida y de mi producción artística, he llegado a constatar  que la ejecución de mi obra ha implicado seguir un camino interior.



[1] Jean Bouchart D`Orval, Les Yoga Sutras de Patanjali, Montreal, Editions du Relié, 1992, p. 38.

 


Pampa

A finales de 1992 hice una exposición que iba acompañada de uno de mis poemas. La pampa (galería Sketch, Quito) fue la experiencia de un atardecer en un jardín centenario de grandes árboles.  Los dibujos, en blanco y negro, eran muy táctiles, inmediatos: el rastro de las manos, de los dedos, del roce, de la textura, todo se advertía.   El poema y los dibujos aspiraban  nuevamente a “retener lo fugaz”. El montaje fue  fundamental, pues  no consideré  un dibujo aislado de otro, sino más bien dentro de un ensamble.

 

Octubre, en el jardín de la Pampa…  más que jardín, diría yo, un bosque… no extenso pero denso… de árboles centenarios, robustos, cargados de tiempo y memoria…

…de matorrales, ortigas y fresas salvajes;  la huella de las décadas es palpable…

Había llovido en ese atardecer de octubre, el cielo estaba luminoso, un amarillo anaranjado se filtraba entre los sauces y los cipreses… sombra y luz…

Mis ojos querían abarcar todo aquel escenario espléndido… y me quedaban solo fragmentos…

Quería oler, percibir la frescura de la tierra antes bañada por la lluvia…

Quería tocar, sentir cada corteza, cada raíz, cada rama, cada hoja…

Quería acariciar, quería abrazar… y recogía solo fragmentos…

Miré en vertical… había luz… había sombra… recuerdos enmarañados como el follaje…

Decía yo un bosque no extenso… pero era solamente un jardín…

 

Siguen años de largas caminatas[1] por las montañas. El Altar, el Chiles, el Cayambe, la ruta del Cóndor, Papallacta y el Antisana, el Pichincha, los Illinizas, el Rumiñahui, el Pasochoa, el Pululahua, el Cotopaxi, el Sincholagua me permitieron entender la idea del viaje exterior como expresión estética y experiencia mística.  En estas travesías recojo huellas, fragmentos, trazos íntimos, piezas perdidas de mi propio mapa.

Mi obra se fue marcando por una  continua reflexión ontológica, expresada en repetidas interrogaciones en torno al ser, y acompañada por constantes experimentaciones estéticas…

He tratado de descubrir  poco a poco la  unidad de las cosas, que guardan siempre relación unas con otras en un juego dinámico, sin que nada quede fuera de esa interdependencia.

En cada exposición, invito al espectador a entrar en un espacio de quietud que, para ser percibido, requiere que el  receptor se detenga, entre en el silencio sin prejuicios… y se descubra partícipe de esa interrelación con el  todo.



[1] Para el artista Hamish Fulton (Londres, 1946) “la caminata ayuda a evocar un estado mental”.